Sopa de cebada de refugio
Con hueso ahumado, tocino medido, cebada perlada y raíces, la olla respira a borbotones suaves. Horas después, la grasa se integra, el grano cede y la sal encuentra equilibrio. Llegan botas mojadas, tazones calientes y una sensación doméstica que hace olvidar ventiscas y kilómetros acumulados.